Delta del Ebro

Delta del Ebro

El Delta es el humedal más importante de Cataluña y se configura como un inmenso triángulo —casi una isla— rodeado de agua y unido a tierra firme por la que fue la antigua línea de costa. Un espacio en el que las barreras entre cielo y tierra, tierra y agua, agua dulce o salada, campos de cultivo o vegetación autóctona se confunden.

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¿Qué visitar?

El Ecomuseo

El Ecomuseo del Parque Natural del Delta de l’Ebre fue inaugurado en octubre de 1988. Su función principal es introducir a los recién llegados en el peculiar mundo del Delta, especialmente en el funcionamiento de los aspectos naturales y humanos de su ecosistema. La visita empieza por la masía, donde encontramos el centro de información y la sala de proyecciones y continúa por la exposición permanente sobre el Parque y el Delta situada en la planta superior. Una vez en el exterior, se sigue un itinerario donde se van descubriendo los diferentes ambientes naturales —río, balsa, bosque de ribera y ojal— y humanizados —sistema de riego, huerta y arrozales. Las actividades humanas tradicionales tienen una presencia privilegiada. Hay construidas tres barracas típicas: la primera está dedicada a las técnicas tradicionales del cultivo del arroz y contiene una serie de objetos y herramientas que se empleaban antes de la mecanización de los procesos de producción; la segunda es una barraca observatorio desde la que se pueden contemplar las aves y la vegetación típica de una balsa, y la tercera está dedicada a la pesca continental y contiene una colección de aparejos tradicionales, como el esparavel, el gánguil, el bussó, etc.

El Ecomuseo también dispone de un magnífico acuario en el que se pueden contemplar las principales especies de peces y anfibios presentes en el Delta.

Todo el recorrido está adaptado para invidentes, deficientes visuales y discapacitados físicos, y una gran parte de la información que hay en el museo está producida en macrocaracteres y en formato braille, fruto del acuerdo firmado con la ONCE.

La visita al Ecomuseo ayuda a conocer e interpretar una realidad compleja como es el Delta, donde el equilibrio entre el mantenimiento de las actividades humanas tradicionales y la conservación de los espacios naturales es difícil, pero totalmente necesario para el mantenimiento cultural y natural del delta del Ebro.

Más información: Ecomuseo, tel. 977 489 679
Horarios: de lunes a sábado, de 10:00 a 14:00 h y de 15:00 a 18:00 h. Domingos y festivos, de 10:00 a 14:00 h.

La “Casa de Fusta”

Esta construcción emblemática en el Delta acoge actualmente una exposición permanente dedicada a las lagunas del Delta y contiene una colección de los pájaros naturalizados más representativos de esta zona húmeda. Pero originariamente su funcionalidad no era la misma. Con el fin de conocer cuál ha sido el proceso histórico que ha dado lugar al significado actual de la Casa de Madera tenemos que remitirnos al año 1926, fecha en que tres señores acomodados de Barcelona, atraídos por la gran cantidad de pájaros acuáticos que albergaba la Encañizada, decidieron fundar a una sociedad de caza que consiguió una concesión de diez años. La provisionalidad de este contrato y la necesidad de tener una vivienda donde instalarse durante su estancia en el Delta determinaron la construcción de este refugio desmontable, totalmente de madera, que fue adquirido y llevado|traído expresamente del Canadá, con un coste de 350.000 pesetas.

La concesión de caza se prolongó hasta 1966. Hay que destacar el hecho de que, durante la guerra civil, la Casa de Madera fue ocupada por habitantes de la zona que la utilizaron como refugio, motivo por el cual se garantizó la conservación.

En 1966, el Ministerio de Agricultura (Patrimonio Forestal del Estado) asumió la protección de las lagunas y empezó a negociar con la sociedad el patrimonio de la Casa de Madera. En 1978 pasó a disposición del Estado y se acabó, definitivamente la cesión de caza. Posteriormente, con el traspaso de competencias a la Generalitat en 1980, las atribuciones se trasladaron al Departamento de Agricultura, Ganadería y Pesca. En 1986, con el Decreto de Ampliación del Parque Natural al margen derecho, la Casa de Madera pasó a ser gestionada por el Parque, que convirtió lo que era sólo un refugio en un lugar abierto, ideado con el propósito de facilitar un mejor y más profundo conocimiento de este espacio natural. Finalmente, durante 1998 se procedió a la restauración total del edificio y en 1999 se inauguró la nueva exposición permanente.

Por otra parte, son destacables los servicios públicos de que dispone el área, básicos tanto para conocer y entender la complejidad del Delta como para relajarse y disfrutar de la naturaleza. Destacan, entre otros: el servicio de información, la agrotienda, la sala de audiovisuales, el itinerario interpretativo, los diferentes miradores, el carril bici y el área recreativa.

Más información: Casa de Madera, tfno. 977 26 10 22
Horarios: del lunes al sábado, de 10:00 a 14:00 h y de 15:00 a 18:00 h. Domingos y festivos, de 10:00 a 14:00 h.

Miradores del parque

En un territorio tan llano como el Delta, el hecho de poder elevarse unos cuantos metros del suelo permite visualizar un amplio sector del horizonte. Por este motivo, los miradores del Parque se han convertido en una de las infraestructuras más populares y utilizadas por los visitantes. Mayoritariamente y estratégicamente situados alrededor de las balsas, permiten descubrir y admirar los altos valores naturales de estos ricos pero a la vez frágiles espacios protegidos. Desde su creación, el Parque ha ido sustituyendo los antiguos observatorios, los ha renovado, ha creado otros nuevos —lógicamente—, siguiendo una tipología de miradores concreta, y los ha ubicado en diferentes zonas con un alto contenido paisajístico y faunístico.